Noticias
Anotaciones
Comentarios

La Torre Blanca

P9277685
Todavía me quedan algunas cosas de contar del último día que estuve en Darmstadt: Después de visitar el Museo del Ferrocarril, me fui a comer a la Mensa corriendo, la verdad es que llegué por los pelos. Allí me metieron en un embolado: Como era el último día que iba a estar por allí querían que organizase una cena, una fiesta o algo, aunque yo no quería, (soy un poco soso), total, que al final me convencieron y quedamos en que cenaríamos en mi casa.
Después aproveché para dar una vuelta por Darmstadt, porque al fin y al cabo, no me quedaba nada por hacer en Darmstadt, me pasé por la tienda de numismática para recoger unas bandejas Lindner que había encargado (En Alemania eran bastante más baratas que en España). Y ya que estaba aproveché y me compré una moneda de 2 Euros conmemorativa de las que me faltan.
Nos quedamos dando una vuelta, con José y Rubén. Curiosamente pasamos por la Torre Blanca de Darmstadt, y me dio una sorpresa al ver que estaba abierta, así que nada, se lo comenté a Rubén y a José y les pareció buena idea, así que subimos a ver la Torre. Las vistas son de lo más interesante, además en todo lo alto había una exposición sobre la historia de la Torre Blanca, desde grabados del siglo XVII, hasta fotografías de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como quedó en la II Guerra Mundial (completamente destruída por el bombardeo de Darmstadt del 11 de Septiembre de 1944) y la reconstrucción a lo largo de más de 10 años.
Además en la parte baja también habían puesto una exposición de fotografía de un artista.
Después fuimos a una tienda de ropa que está al lado de la Torre Blanca, porque Rubén estaba buscando un traje para hacer unas entrevistas de trabajo, aunque al final lo ví al día siguiente con un traje de su compañero de piso que le venía un poco grande y era de lo más gracioso.
Luego fuimos a la frutería que está también por la zona, que venden mucha fruta y verduras frescas, y además dicen que es bastante barata, porque a Rubén le gustaba comprar allí esas cosas.
Y después para Karlshof, que todavía me quedaba por hacer las maletas y todas esas cosas…

Dejar un comentario