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Almedinilla y la villa romana de Almedinilla

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Hoy he estado en Almedinilla haciendo de guiri un poco: He ido a Almedinilla, un pueblo cordobés muy cerca de Martos, para ver el museo y la villa romana de Almedinilla, también conocida como villa romana de «El Ruedo».
Así que nada: vayamos por partes (como dijo Jack el Destripador)
Lo primero que he visitado ha sido el museo de Almedinilla: Consta de tres plantas bien diferenciadas: La primera dedicada al olivo y al aceite. La segunda planta estaba dedicada al mundo íbero, tenían piezas muy intresantes, como un molino de aceite, varias falcatas, puñales, cerámica, en fin, cosas muy interesantes, casi todas ellas procedentes un pobado ibérico que hay en las cercanías, llamado «El Cerro de la Cruz».
En la segunda planta tenían piezas romanas, también muy interesante, de entre todas las piezas cabe destacar la escultura de Hypnos o el sueño, un dios al que veneraban los romanos (entre muchos otros), que era hijo de la Noche y hermano de la Muerte. Lo representaban con dos alas en la cabeza porque era capaz de viajar a través de los mares, del aire y sobre la tierra. Esta pieza viene de la Villa Romana del Ruedo, y parece ser que viene ligado a un culto a estos dioses y vinculada al uso del opio con carácter religioso: El opio tenía un carácter religioso en tanto y cuanto te trasladaba a un mundo paralelo, desconocido y misterioso (vamos que estaban colocados), y si los romanos conocían ya el opio, del que se extrae la heroína. A la excultura le falta un cuerno de plata en una de las manos y una adormidera en la otra mano, y de hecho es una de las mejores esculturas de Hypnos que se conservan en el mundo.
Otra pieza muy interesante es el Hermafrodita, que se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba y que tienen una copia en Almedinilla, donde salió. También tenían otras piezas muy interesantes: cabezas de esculturas, aperos de labranza y más cosas interesantes.
Después de visitar al museo nos fuimos para la villa romana: Para visitar la villa romana sólo hay dos pases: Uno a las 13:30 y otro a las 16:30, básicamente en Almedinilla hay tres cosas para visitar:
– El Museo
– El Poblado íbero
– La Villa Romana
El museo es el que tiene el horario más amplio, pero el Poblado íbero sólo se puede visitar a las 13:00 y la Villa Romana a las 13:30 y a las 16:30, esto significa que si alguien quiere visitarlo todo se tiene que quedar a comer en Almedinilla (o cerca).
Como llegamos con tiempo a la Villa Romana, pasamos al Centro de Recepción y de Visitantes, que está enfrente de la Villa Romana: En ella tienen exposiciones temporales (ahora tenían una de la Calzada Augusta y su paso por la Bética), tienen también una reproducción de un patio romano (el impluvium), restos de las decoraciones de las paredes de la Villa Romana (estucos)
Y a las 13:30 comenzamos la visita a la Villa Romana:
Lo primero que te enseñan es un horno de cerámica, al que le falta la cúpula porque era de quita y pon: Cuando tenían que hornear construían la cúpula, también te explican la necrópolis, donde se encontraron más de 500 tumbas de esclavos.
El encuentro de la villa fue casual, como casi siempre en estas ocasiones: En la construcción a finales del siglo XIX de la carretera de Osuna a Guadix, a su paso por Almedinilla encontraron un montón de restos arqueológicos, así que nada, tocó desviar la carretera y comenzar las excavaciones (ahora se hace al revés: se comienzan las excavaciones y luego se construye encima, como la Villa que salió en Martos en la circunvalación).
Después de esto se entra en lo que sería propiamente la villa: A través de una pasarela elevada se van viendo todas las dependencias de la villa: Habitaciones, dormitorios, el comedor, muy interesante, con los mosaicos originales y gran parte de las decoraciones de las paredes: estucos pintados.
El comedor era muy curioso: Tenía una especie de mesa donde los romanos comerían recostados y detrás de esta mesa había una fuente que traía agua. En el centro de la mesa habría una fuente con agua donde la gente se lavaría las manos, refrescaría la comida, etc. En fin, bastante curioso.
Lo siguiente que se ve son las calderas de la casa: Los romanos ya usaban la calefacción por suelo radiante (si ya lo digo yo, que excepto la electricidad, y cuatro cosillas más, todo lo demás ya lo habían inventado los romanos).
Se sigue visitando la villa, viendo las habitaciones y una de las cosas más interesantes: El impluvium. Los romanos organizaban sus casas en torno a un patio, en este patio había un aljibe donde vertía el agua los tejados de la casa. En la Villa del Ruedo, este impluvium se conserva muy bien, incluso se ven las canalizaciones que llevaban agua hasta él. Fuera de las zonas techadas también hay otras habitaciones, aunque ya más rústicas y dedicadas a la labor de los campos circundantes.
En fin, una visita interesantísima, cultural, y llena de piedras (romanas)

7 Comentarios a “Almedinilla y la villa romana de Almedinilla”

  1. […] Vaya nombrajo, eso de Herrenchiemsee, cualquiera sabe lo que significará, en fin, vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador. Como adelantaba el otro día, este fin de semana tuve visita, así que aprovechando que el miércoles era fiesta (Virgen de la Asunción o Maria Himmelfahrt como le llaman aquí), pedí dos días de vacaciones, lunes y martes para aprovechar y poder hacer un poco de turismo. El primer sitio que decidimos visitar fue el palacio de Herrenchiemsee, es un palacio, que como su nombre indica está en el lago Chiemsee, en una isla llamada Herreninsel, facilísimo, si es que estos alemanes son muy lógicos. La ruta desde Múnich es bastante fácil, hay que coger un tren directo hasta un pueblo llamado “Prien am Chiemsee“, el trayecto dura sobre una hora y tres cuartos, poco más o menos, desde la estación de trenes hay que llegar hasta el embarcadero del lago, se puede ir andando dando un paseo por el pueblo o coger un tren de vapor que tienen especialmente para eso. Y es que esto es una zona muy turística. Una vez que se llega al embarcadero, hay tres rutas diferentes: Herreninsel solamente, Herreninsel y Fraueninsel y uno completo que comprende Herreninsel, Fraueninsel y Gstadt, dependiendo del tiempo del que se disponga, se puede elegir un recorrido más corto u otro más largo. Después de un viaje de una media hora en el barco, se llega al embarcadero de la Herreninsel, donde están las taquillas para la entrada al palacio. Desde allí, dando un paseo por la isla de unos 10 minutos, a través de unos típicos bosques alemanes, se llega al palacio. Las visitas son guiadas, están en castellano y no dejan hacer fotografías…, igual que en el de Neuschwanstein. El palacio fue construido por Luis II de Baviera, a imitación de Versalles… Luis II visitó el Palacio de Versalles, en pleno siglo XIX, un siglo después de la Revolución Francesa, y convertido el palacio ya en museo; y se quedó fascinado con el Palacio, eso junto con el gran interés que le despertaba Luis XIV, monarca absolutista francés que reinó durante la segunda mitad del siglo XVII y comienzos del XVIII y que se dedicó a hacerle la puñeta a España, llevaron a Luis II a construirse una réplica de palacio de Versalles en Baviera… Pero una réplica en el sentido más literal de la palabra, una auténtica copia, al más puro estilo chino, copiando hasta los cuadros que decoraban Versalles, los escudos de Francia y de los Borbones y hasta incluso las armas que debería portar la guardia, un poco obsoletas ya para su época. Desde mi punto de vista, algo totalmente carente de sentido, y es que este hombre no estaba muy bien con la cabeza. Al final tanto gasto, y sólo pudo disfrutar del palacio 10 días y 9 noches, y una gran parte del palacio está sin terminar por lo repentina de la muerte del rey. Como en otros palacios, también tenía una mesa especial que era como un montacargas, que se bajaba y se subía para que los sirvientes no tuviesen que ver al rey mientras ponían la mesa. El sistema de calefacción era por aire caliente, que los guías te lo venden como un sistema modernísimo y muy avanzado para su época… lo que no saben es que ya los romanos utilizaban ese sistema (por ejemplo en la villa de Almedinilla), así que ya llevaba unos 2000 años en uso… Una historia curiosa la del palacio. Después de visitar el palacio, nos volvimos para comer en el Biergarten que hay en la ciudad, y visitar el convento de los agustinos que hay en la isla, donde en 1948 se firmó la constitución de la República Federal de Alemania, y que está convertido en un museo, donde hay exposiciones curiosas, por ejemplo, algunas habitaciones donde estuvo Luis II mientras construían su palacio, la sala donde se firmó la constitución, algunos carteles de propaganda política de la posguerra. Y como ya era tarde por un lado, y se puso a llover (”ventajas” del verano alemán), nos volvimos para Múnich, deshaciendo el viaje, barco hasta Prien, tren de vapor, y tren normal hasta Múnich. […]

  2. […] Anteayer estuve en Madrid, cosas que pasan, y ya que estábamos por allí, había que aprovechar para hacer algunas cosillas. Llegamos en un tren que cubre la línea Jaén – Madrid que llega a las 10 de la mañana. Todavía no entiendo muy bien como en una línea electrificada como es la de Jaén – Madrid ponen un tren de gasoil (serie 598 exactamente), en fin, misterios de la Renfe. En Madrid, el primer sitio al que fuimos fue el centro cultural Conde-Duque, un antiguo cuartel del siglo XVIII, reconvertido ahora en un centro cultural, donde había organizada una exposición interesantísima, sobre Pompeya y Herculano y patrocinada por Caja Duero. En la exposición, junto con vídeos explicativos, había por ejemplo modelos en yeso de cadáveres de Pompeya: Durante las excavaciones del siglo XIX, decidieron rellenar con yeso los huecos que encontraban que se correspondían con restos orgánicos sepultados bajo las cenizas y que el tiempo se había encargado de desaparecer, dejando sólo el “molde”. Y muchísimos utensilios de uso diario, interesantísimos e impresionantes, sobre todo por la conservación. Una ciudad romana en el año 79 “congelada” para la posteridad. Entre los que más me llamaron la atención: – Tintinábulum, de un gladiador luchando contra su pene, con rostro de fiera. – Vasos de plata – Esculturas de mármol – Frescos, 1, 2 y 3; como los que se pueden encontrar en la villa de Almedinilla, salvando las distancias. – Objetos de uso cotidiáneo, como braseros, trípodes o estufas. Muchos de estos objetivos prácticamente idénticos a los que se utilizan hoy en día. En fin, una exposición, muy seleccionada, con pocas piezas, pero muy bien seleccionadas e interesantes. Bajamos hasta la Plaza de España, uno de los puntos más emblemáticos de la catedral, con una fuente dedicada a Cervantes y dos rascacielos, Torre de Madrid y Edificio España. Después, aprovechamos para comer, y luego bajamos hasta el MAN donde había una exposición sobre los etruscos. (En esta exposició no dejaban hacer fotografías. De exposición a exposición y tiro porque me toca). Aproveché para visitar el Gabinete Numismático del MAN, que siempre lo encontraba cerrado. El Gabinete Numismático tiene muy pocas piezas expuestas, seguramente no más de 25, pero, vaya, que 25 piezas… Una de las más llamativas es el cuaternión de Augusto, única pieza conocida, y comprada por el MAN, hace 80 ó 90 años por 10.000 pesetas, el duro de 1869, o las 100 pesetas de Amadeo de Saboya, piezas únicas que sólo se pueden ver en museos. También tienen expuestos tres tesorillos encontrados en España: uno de moneda de plata medieval, otro de sólidos y otro, muy interesante desde mi punto de vista, de moneda de plata y oro de los Austria (yo con este segundo me conformaba, si total, no pido tanto…). Los etruscos fueron un pueblo que habitaron en Italia, justo al norte de Roma, que tuvieron una cultura propia, y que finalmente fue absorvida por Roma, aunque muchas costumbres etruscas pasaron a Roma, en una relación bidireccional de influencia. Muy interesantes, sobre todo la cantidad de urnas cinerarias, cascos, objetos militares de bronce, joyas u objetos de uso cotidiano, muchos procedentes de tumbas, por lo que el estado de conservación de las piezas es increíble. Y después, una visita rápida a la FNMT para comprar unas monedillas. Le estuve echando un vistazo a las monedas del año en China, pero la verdad es que no me terminaron de gustar, así que me espararé a tener un columnario de verdad antes de decidirme a comprar estas monedas. Y finalmente, vuelta a Atocha para coger el tren de vuelta. […]

  3. JUANA dice:

    gracias por la informacion
    me ha venido muy bien, me ha gustado muchO.

    juana

  4. […] El martes, aprovechando los 4 días de modulación de la empresa cogí la moto por la tade, que ahora parece que poco a poco le estoy cogiendo el tranquillo. Decidí hacer una ruta sencilla y relativamente conocida por mí por la bici: Salí de Martos hacia Alcaudete, luego continué hacia Alcalá la Real por la carretera de Granada. Sin llegar a entrar en Alcalá me desvié por la carretera de Priego de Córdoba, que pasa junto a Almedinilla. En Priego me despisté un poco y continué por la carretera hacia Estepa, aunque pude dar la vuelta y continué para Alcaudete pasando por las angosturas y cogiendo luego una carretera algo mejor. Llegué al cruce de Alcaudete y continué hacia Martos, aunque cuando pasé por la entrada de la carretera de Las Casillas decidí continuar por la carretera de Las Casillas y de la Carrasca hasta llegar a Martos. Al final se quedó la moto con 974 km, 124 km. en total de ruta. A punto para pasar ya la revisión. […]

  5. […] El pasado viernes 29 de julio, día de Santa Marta y día festivo en Martos aprovechamos para ir Manolo y yo a Almedinilla, a visitar los restos arqueológicos que hay allí. Llegamos a la villa romana y desde allí nos dirigieron al museo donde podríamos hacer una visita guiada para luego ir al poblado íbero y por último volver a la villa romana. En el museo (una antigua almzara remodelada), pudimos ver las tres plantas que tiene: la primera dedicada al cultivo del olivar, la segunda a los restos íberos del poblado y la tercera a los restos romanos de la villa. Al poblado íbero era la primera vez que lo visitaba. Alejado del pueblo (hay que ir en coche) y cercado, sólo se puede visitar acompañado por un guía, es un poblado íbero muy bien conservado, destruído al comienzo de la ocupación romana de forma violenta, lo cual ha hecho que se preservara en muy buenas condiciones, pudiendo ver los cimientos de las casas, piedras de molino y aljibes de las mismas, así como una reconstrucción de como sería una casa íbera a partir de los resultados de las excavaciones. Y después acompañados por el guía fuimos a la villa romana, dedicada al dios romano del Sueño y al cultivo de la adormidera, con muchos estucos y mosaicos de los primeros siglos de nuestra era. En definitiva una buena visita cultural, y luego vuelta a Martos para comer. […]

  6. Alfonso dice:

    Espero ir mañana con mis suegros… Tus indicaciones son muy interesantes, aunque lo de la calefacción por suelo radiante espero poder verlo con mis ojos. Ya te contaré…

    Un abrazo

  7. […] de todos los monumentos, aún así, me dio tiempo de entrar a visitar la Villa del Mitreo, una villa romana al estilo de la que puede visitarse en Almedinilla, donde puede verse restos de muro, mosaicos, el peristilo, patios y demás dependencias de la […]

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